No hay organización inteligente
sin visión compartida. Sin la búsqueda de una meta que los colaboradores deseen
alcanzar.
La visión fija una meta que lo abarca todo. La excelencia de la meta induce nuevos modos de pensar y actuar. Una visión compartida también brinda un timón para mantener el rumbo del proceso de aprendizaje cuando arrecian las presiones.
La visión fija una meta que lo abarca todo. La excelencia de la meta induce nuevos modos de pensar y actuar. Una visión compartida también brinda un timón para mantener el rumbo del proceso de aprendizaje cuando arrecian las presiones.
Una visión compartida, eleva las
aspiraciones de los colaboradores. El trabajo se transforma en parte de un
propósito mayor encarnado en los
productos o servicios de las organizaciones.
Las visiones son estimulantes.
Crean la chispa y la excitación que eleva a una organización por encima de lo
mundano. “Por duros que fueran la competencia o problemas internos”.
En una organización, una visión
compartida modifica la relación de la gente con la compañía.
Ya no es la compañía “de ellos” sino la “nuestra”. Una visión compartida es el primer paso para permitir que gente que se profesaba mutua desconfianza comience a trabajar en conjunto. Crea una identidad común. El propósito, la visión y los valores compartidos de una organización establecen el lazo común más básico.
Ya no es la compañía “de ellos” sino la “nuestra”. Una visión compartida es el primer paso para permitir que gente que se profesaba mutua desconfianza comience a trabajar en conjunto. Crea una identidad común. El propósito, la visión y los valores compartidos de una organización establecen el lazo común más básico.
Las visiones compartidas apelan
tan naturalmente al coraje que la gente ni siquiera repara en la dimensión de
ese coraje. Coraje que consiste simplemente en hacer lo que se necesita para
alcanzar una visión.
¿Tienen las empresas que emocionar y ofrecer una experiencia diferencial de empleo a sus colaboradores?
Deberían, ya que cada día más empresas están compitiendo por menos profesionales calificados, mas organizaciones compitiendo por un talento cada vez más escaso. Al igual que ocurre con los clientes, los profesionales se han vuelto más exigentes, por lo que es necesario crear una oferta global que cubra todas sus expectativas y necesidades de en sus diferentes ámbitos y en sus diferentes facetas, para conseguir una mayor vinculación con el proyecto empresarial. El entorno de trabajo debe ser inspirador por lo que es necesario construir una experiencia de trabajo DSC (“Digna de ser contada”) que ayude a que los colaboradores den lo mejor de ellos mismos.
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